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19 March 2019

El publicista Alejandro Quintero cultiva entre sus aficiones el póquer y el ajedrez. En esta última costumbre se la introdujo a Enrique Peña Nieto, quien llegó a disfrutar tanto de este juego de estrategia como sus dos pasatiempos favoritos, el golf y el running. Aunque parezca una frivolidad, no se trata de un dato menor. Estas detalles marcan el tipo de relación que se estableció entre el ex mandatario y uno de sus asesores de mayor cercanía. 

Quintero y Peña Nieto se conocieron a fondo en la campaña presidencial del 2012 pero se volvieron íntimos a lo largo del sexenio. El ex presidente suele contar que cuando estuvo a punto de dejar su aspiración presidencial, en medio de una vida personal convulsionada, fue ex directivo de Televisa quien lo convenció de seguir en la carrera.

Las acusaciones de Santiago Nieto de ayer jueves por el financiamiento de la serie de Prime Video sobre el populismo en América Latina solo implican un móvil táctico: el jefe de la Unidad de Inteligencia Financiera en realidad está apuntando al corazón del sistema que gobernó el país por seis años.

Quintero solo es la cara visible para futuras embestidas contra Eruviel Avila, Rosario Robles y Enrique Miranda, entre otros, todos actores centrales de la administración anterior. A esos habría que agregar constructores, consultores y figuras del Consejo Mexicano de Negocios. No es difícil comprender que AMLO mostró acaso como nunca sus dientes filosos a toda la constelación peñanietista.

Según pudo conocer LPO, la denuncia de Nieto no sorprendió a Quintero. Esperaba una situación de este tipo por dos flancos bien concretos: los buenos nexos de Emilio Azcárraga en la administración actual y la posible revancha de Luis Videgaray por conflictos durante la campaña presidencial del año pasado.

Azcárraga tiene una historia de resentimientos con Quintero ya desde que este era vicepresidente en Televisa. El segundo a cargo de la compañía solía remarcar en exceso que su rol era "imprescindible" porque era quien generaba los ingresos de la televisora. Al día de hoy, Quintero sigue contando a quien quiera escucharlo que Televisa nunca volvió a vender la cantidad de publicidad que logró durante su gestión.

El padre de Quintero trabajó durante años con el "Tigre" en cuestiones comerciales. A través de esa relación, Alejandro conoció muy bien la personalidad emprendedora y avasallante de Azcárraga padre, que es el artífice del emporio Televisa. Y de ahí que en la visión de Quintero, Emilio nunca fue más allá de ser un "junior", siempre a punto de llevar a la compañía a la bancarrota.

Quintero fundó TV Promo y se volcó de lleno a la operación de las campañas políticas siempre en sinergia con la televisora. Peña Nieto fue su mayor éxito pero cuando la administración comenzó, la relación con Azcárraga ya crujía. Este solía acusar a Quintero de operar cuestiones contra la televisora en el IFT.

Alejandro Quintero se había convertido en un consejero a tiempo completo del Presidente, con quien ya pasaba tiempo incluso jugando al ajedrez. Muchas veces chocaba con las ideas que proponía Azcárraga. El relato del circulo rojo cuenta que tuvieron una fuerte discusión en Los Pinos y la relación terminó de implosionar a comienzos del 2016.

Meses más tarde cuando The Wall Street Journal reveló que Televisa tenía una "contabilidad paralela" y expuso a la televisora ante la autoridad reguladora de EU, el comentario unánime en la empresa fue que Quintero era la mano detrás de esa jugada. Alfonso de Angoitia, al día de hoy, asegura tener comprobado ese asunto.

La enemistad con Videgaray, que siempre tuve nexo directo con Televisa, se terminó de confirmar en la campaña del año pasado, cuando Quintero solía chocar con Alejandra Sota y Alejandra Lagunes, satélites del canciller en la campaña de su amigo José Antonio Meade.

Quintero señaló múltiples problemas en la campaña y en el último mes corrió a Sota del War Room pero ya era demasiado tarde. El consejero de Peña Nieto siempre lo había advertido: cuando un candidato tiene alto conocimiento y bajos negativos no tiene techo alguno y la idea de que el límite de AMLO eran los 30 puntos estaba equivocada. La madrugada del 1 de julio le dió la razón.

El nuevo Gobierno encuentra a los enemigos de Quintero bien ubicados. Azcárraga suele conversar con el tabasqueño y fue quien hace dos semanas lo sentó a solas con Germán Larrea en Palacio Nacional para cicatrizar heridas de campaña. El magnate integra el consejo empresario de Alfonso Romo y suele decir que decidió vender su negocio de casinos por un pedido del entorno directo del presidente.

Videgaray ha pasado a un segundo plano muy discreto. Prepara una carrera académica en EU pero guarda buena relación con el canciller Marcelo Ebrard, incluso ha colaborado en pedidos referidos a la Casa Blanca. Un detalle: fue el tecnócrata quien aflojó las tensiones con el ex jefe de gobierno, porque Osorio Chong insistía en que era el responsable de filtrar los documentos de la Casa Blanca a Carmen Aristegui.

La pelea de Videgaray con Quintero no solo fue la campaña presidencial. El itamita siempre ha creído que Quintero estaba detrás de las aspiraciones presidenciales de Emilio Lozoya, ex directivo de Pemex salpicado por el escándalo Odebrecht. En 2012 Lozoya creía que sería el sucesor de Peña, así lo reveló en un articulo el diario El País de Madrid. Una contienda en la cual Videgaray siempre tuvo un aliado en Nieto que perdió su cargo de fiscal electoral por investigar a Lozoya. Ayer jueves Nieto se lanzó contra ese otro  rival del ex canciller que es Quintero.

(La Política on Line)

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