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16 October 2018

Ya sin miedo, empleados disidentes del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM) levantaron la voz para exigir la salida de Carlos Romero Deschamps, y advirtieron que el líder gremial y sus 36 secretarios generales se irán “por las buenas o por las malas”.

No temen a las represalias, dicen, porque los dirigentes que querían eternizarse mediante el uso de la represión “ya se van”, junto con Enrique Peña Nieto, y no contarán más con la protección del gobierno priista.

Asimismo, confían en que el futuro gobernante, Andrés Manuel López Obrador –que entrará en funciones el 1 de diciembre próximo–, cumpla sus promesas de campaña para garantizar la democracia sindical y el voto libre y secreto.

En entrevista, trabajadores disidentes del STPRM destacan que las represalias se incrementan conforme se acerca la fecha de la elección interna (antes de que finalice octubre), pero ya no tienen miedo, sobre todo porque el pasado 1 de octubre la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) y el Senado se comprometieron a no entregar una sola toma de nota si no se respeta la elección para renovar a las 36 dirigencias estatales y la nacional.

Entrevistado por proceso.com.mx, Óscar Solórzano, vocero del Movimiento Regeneración Nacional Obrero y Sindical (Morenos) y miembro de la sección 38 de Salina Cruz, Oaxaca, afirma que ya tienen 36 planillas con el mismo número de candidatos a las direcciones sindicales.

“Vamos a dar la batalla jurídica y vamos a enfrentarlos en las elecciones”, asegura.

A su vez, el candidato de dicha sección, Víctor Hugo Gutiérrez Urquidi, explica que la mitad de los secretarios generales pretenden reelegirse, mientras que la otra mitad se renovará.

– ¿Cuál es su propuesta? –se le pregunta.

–Hay muchas violaciones a los derechos humanos de los trabajadores. En el aspecto laboral, la violación al artículo 3 bis de la Ley Federal del Trabajo, es decir, hostigamiento, coacción, descuentos indebidos y sanciones económicas a los disidentes.

“La propuesta, entonces, es recuperar el derecho y el ideal de los trabajadores, precisamente por todas las violaciones que han tenido. Un trato digno y transparencia en los recursos del sindicato, porque no se han dado asambleas de información”, indica.

De acuerdo con Gutiérrez Urquidi, nunca se ha convocado a una asamblea en 15 años. Los trabajadores no saben cómo están las finanzas de su sindicato. Tienen casas de ahorro, funerarias, renta de tractocamiones de combustible y de personal, y ni uno de los ingresos que percibe el sindicato ha sido dado a conocer.

“Lo que queremos son cuentas claras y que haya una elección democrática”, sentencia.

Sobre Morenos, menciona que está formado por mil 800 activos, 20 mil jubilados y 34 secciones ya constituidas con planillas.

El pasado 14 de septiembre, cinco días antes de la conmemoración del terremoto que sacudió a buena parte del país, Morenos realizó en Veracruz un encuentro con 33 de las 36 secciones petroleras disidentes, que a una sola voz exigieron la salida de Romero Deschamps.

Cobijados por el senador de Morena Salomón Jara, lanzaron la consigna: “¡Vamos por el rescate y la dignidad de los derechos laborales!”.

En aquella ocasión se dieron cita diversos grupos, como el denominado Movimiento Cambio Sindical (Mocasin) de la sección 11 de Nanchital, Veracruz, así como trabajadores de los Servicios de Salud de la empresa productiva del estado, Pemex Exploración y Producción, Pemex Refinación, Pemex Petroquímica, Pemex Logística, Pemex Gas y Petroquímica Básica, y Transformación Industrial, entre otros.

Entrevistados por proceso.com.mx, los petroleros narraron sus historias de represión. Por ejemplo, en la sección 36 de Ciudad Juárez, Chihuahua, “hay muchos desaparecidos y amenazados de muerte”, subrayan.

Sandra fue la única que pudo viajar al encuentro en Salina Cruz, y con lágrimas en los ojos exige que se realice una elección con voto libre y secreto, como lo marca la ley, “aunque los compañeros quieran votar por los mismos”.

En un breve mensaje compartido en redes, petroleros disidentes comentaron que algunos comisionados seccionales solicitarán firmas con la promesa de que no les darán mal uso, sin embargo, conminaron a sus compañeros a no firmar nada, porque –alertaron– lo único que están buscando es lanzar una solicitud para dar el “apoyo total a Carlos Romero Deschamps y al secretario general en cuestión, desistir de todas las denuncias en su contra y evitar la auditoría a la que serán sometidos cuando terminen sus periodos”.

El texto resalta: “Compañero, no firmes nada, tengamos en cuenta que ellos ya se van y tratarán a toda costa de salir limpios y libres de todos sus robos y sus fechorías. Pasa la voz y no nos convirtamos en cómplices de estos delincuentes”.

Óscar Solórzano, vocero de Morenos, responsabilizó a los actuales dirigentes del STPRM de lo que le suceda a cualquier miembro de la disidencia, incluidos sus familiares, quienes han sido permanentemente acosados por participar en el proceso de renovación sindical petrolera.

“Que cese la represión laboral, que cesen las rescisiones de contrato, que cese el acoso para no darles permiso para que asistan a ejercicios de democracia sindical, que cesen las jubilaciones anticipadas y forzadas y, sobre todo, que cese el hostigamiento a las familias, porque están amenazando a las familias de todos los trabajadores que están en las corrientes de Morenos”, apunta.

Su pretensión –recalca– es que, ante la desaparición de los Centros de Integración Familiar, se cree el Instituto Nacional para el Fortalecimiento de la Familia Petrolera y “rescatar a una generación de trabajadores que heredaron su plaza como petrolero”.

Humillados y ofendidos

En la reunión de Salina Cruz, un grupo de trabajadores de Mocasin denunció que ha sido víctima de amenazas de muerte a través de WhatsApp para que dejen de encabezar el movimiento, porque afecta intereses sindicales.

Según una trabajadora de la sección 36 del STPRM, cuya sede está en Reynosa, sus compañeros están muy asustados por las amenazas y rescisiones de contratos, entre otras represalias. Y ella no recibió apoyo para combatir una enfermedad que, dice, superó con sus propios medios.

Temerosa por las eventuales represalias, expresa que sólo le han pedido una cosa: el voto libre y secreto para elegir a sus dirigentes. Y sentencia: “Que los trabajadores elijan con libertad”.

Otro integrante de la sección 10 destaca que un grupo de trabajadores transitorios ha sido coaccionado y reprimido, y ha sufrido atropellos por parte de sus representantes sindicales, que tienen más de 40 años como comisionados.

“El señor nos pide dinero para trabajar, entre cinco mil a diez mil pesos por catorcena. La mayoría estamos hartos del cacicazgo, estamos hartos de tantos atropellos a nuestras familias. El darle dinero a ese señor es dejar sin comer a nuestras familias, aparte de que nos dejan sin el servicio médico, que es vital”, reprocha.

Se les pregunta desde cuándo han sido reprimidos, y otro trabajador responde: “Desde que fuimos al mitin de (Andrés Manuel) López Obrador fuimos reprimidos, el 30 de mayo de 2018. Fuimos sin máscaras y dimos nuestro apoyo en su candidatura presidencial y desde entonces el líder sindical nos dijo que para nosotros no había trabajo por ser de Morena”.

Un empleado transitorio de 66 años de edad y con más de 25 de antigüedad indica: “Y no estamos de acuerdo en la forma como hemos sido tratados, negándonos el trabajo por haber asistido al evento del señor López Obrador”.

Otro más, con más de 20 años de antigüedad en la empresa y el sindicato, manifiesta su inconformidad porque como hijo de un trabajador petrolero se le violaron sus derechos sindicales, ya que no le dieron la plaza en la que su padre laboró por 35 años.

“El año pasado trabajé sólo 60 días, cobrando seis días de vacaciones, y durante los dos meses que trabajé el líder sindical me pidió diez mil pesos, y como me negué a seguirle dando dinero, no me ha dado trabajo desde mayo pasado hasta la fecha. Inclusive el servicio médico no lo puedes usar si no tienes contrato, y yo tengo un hijo con una enfermedad crónica y he tenido que buscar atención médica por mi cuenta”.

Añade: “Muchos compañeros mueren en el desamparo. Sus familias quedan sin el apoyo del sindicato ni de la empresa. Esperemos que esto cambie para el bien de todos”.

Un trabajador transitorio es aquel que espera desde las ocho de la mañana hasta las cuatro de la tarde, afuera del sindicato, para que le den un contrato. “Es algo vergonzoso. Nos tienen sin comer, sin nada. Me tocó perder una plaza en un ‘volado’, porque el líder sindical se burla de nosotros. Es como un juego para él”, explica uno de ellos.

(Proceso)

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