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11 July 2018

El del Partido Encuentro Social en México es un récord. La fuerza política ultraconservadora ha obtenido en las elecciones del 1 de julio el mayor número de espacios en el Congreso en su breve historia y al mismo tiempo no ha tenido los suficientes votos para conservar su registro como partido político ante el Instituto Nacional Electoral (INE). Esta paradoja es resultado de la alianza que el PES hizo con Andrés Manuel López Obrador, el vencedor de los comicios. El partido afín a la derecha evangélica cobra relevancia en los pasillos legislativos, pero a la vez no tiene oportunidad de presentarse en las próximas elecciones.

Los primeros resultados muestran que el PES no obtuvo en votos el 3% del padrón electoral —los necesarios para mantenerse como partido político—, sin embargo, aportó 1,5 millones de votos a la candidatura del líder de Morena. Para la presidencia el PES contó con 2,7% de los sufragios, mientras que para la Cámara de Diputados tuvo un 2,42% y para el Senado, un 2,37%. El INE comenzará una auditoría en las próximas semanas para cerrar los estados financieros de la formación política que se fundó en 2006.

López Obrador sorprendió en diciembre de 2017 al anunciar que su candidatura estaría respaldada por la alianza de Morena con el PES y el Partido del Trabajo (PT). Aunque el PT es un aliado tradicional de los partidos políticos de izquierda, el PES solía tener una relación más cercana con el histórico Partido Revolucionario Institucional (PRI). Cuando López Obrador y Hugo Eric Flores, líder del PES, sellaron la coalición aseguraron que en el programa electoral no fueron incluidos los temas ideológicos que ambos partidos no comparten. Entonces comenzó la misión más ambiciosa del partido evangélico: conseguir el mayor número de cargos públicos de su historia de la mano de Morena.

Antes del 1 de julio Encuentro Social contaba con 10 legisladores en la Cámara de Diputados y ningún senador. Tras el arrollador triunfo de Morena en todo el país, el PES consiguió —simplemente por las votaciones— 55 diputados y siete senadores. Sin registro partidario, el PES no podrá contar con representantes por la vía plurinominal. Los 62 asientos en el Congreso no podrán formar fracciones parlamentarias. “Tendrían que ser independientes o anunciar que se van con Morena o el PT. Lo más probable, dado el perfil de las personas que han ganado puestos, es que se inclinen por ser legisladores de Morena”, explica Sergio Cendejas, politólogo de la Universidad de Guadalajara.

Si los legisladores del PES optan por ser independientes, perderían la oportunidad de participar en las comisiones que deciden los temas que se discuten en ambas cámaras. “Vamos a ser una fuerza muy importante en el Congreso y hemos hecho el compromiso de acompañar a Andrés Manuel López Obrador en su Gobierno, seguramente estaremos formando parte de este bloque legislativo que estará apoyando al presidente”, ha dicho el líder del PES a la prensa mexicana. Flores también ha apuntado que su partido irá a los tribunales para evitar que el INE retire el registro de la formación política. “Muchos de los votos que fueron compartidos por los tres partidos de la coalición están solamente siendo contabilizados a unos de ellos [Morena]”, señala. El PES estaría decidido a que algunas urnas sean abiertas para probar que alcanzaron el 3% de los votos en todo el país. Flores ya ha pedido a López Obrador su respaldo y el líder de Morena le ha ofrecido al equipo jurídico de su partido.

Encuentro Social conserva algunos liderazgos en Baja California, donde se fundó, y en Morelos, donde el futbolista Cuauhtémoc Blanco se hizo con el gubernatura. El partido podrá presentarse a elecciones locales en las regiones del país donde sí tuvo suficientes votos, pero tendría que volver a comenzar los trámites para ser nuevamente un partido nacional. Los representantes de Morena en el Congreso mexicano tendrán el reto de integrar a los ultraconservadores en sus iniciativas. El PES nunca ha escondido su oposición hacia temas como el matrimonio homosexual y el aborto, donde López Obrador ha sido más moderado. En su cierre de campaña, en el Estadio Azteca, el líder de Morena posó para una fotografía con una activista de los derechos LGTBI+ que portaba la bandera arcoiris, mientras el líder del PES aseguraba a este diario que el matrimonio homosexual es una moda. Las contradicciones de México también llegarán al Congreso.

(El País)

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