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13 March 2018

La principal aerolínea de México no escapa a las debilidades endémicas del régimen mexicano. Hace poco más de cinco años me referí a esa aerolínea en estas páginas (Proceso 1838). Lo hago de nuevo porque las cosas van de mal en peor. Veamos.

Primero. La empresa calificadora más acreditada del mundo, Skytrax, elabora año tras año el ranking de las mejores –o las peores– líneas aéreas del mundo. En su más reciente estudio, que evalúa 100 aerolíneas de los cinco continentes de un universo de más de 300 existentes, la mejor es Qatar Airways; por el contrario, la peor es Aeroméxico, ubicada en el número 100, donde 1 es la mejor y 100 la peor. La lista se puede revisar en (http://www.airlinequality.com/info/top-100-airlines-2017/).

La verdad es que no es fácil estar en el último lugar, debajo de líneas como las de Sri Lanka o Kenia. Habría que felicitar por esos resultados al director general de Aeroméxico, Andrés Conesa Labastida, quien llegó al cargo, por cierto, por ser sobrino del malogrado candidato presidencial del PRI Francisco Labastida Ochoa.

Segundo. Es importante señalar que Skytrax es una empresa independiente que no acepta contribuciones de las aerolíneas calificadas y que el gasto de sus estudios es pagado enteramente por esa empresa, para evitar cualquier percepción de conflicto de interés real o aparente.

La metodología se basa en la medición de 49 rubros que incluyen: a) servicios en tierra, manejo de equipaje, facilidades de check in; b) características del equipo, donde se revisa calidad y cantidad de comida, de bebida, confort de los asientos, tipos y variedad de entretenimiento; y c) servicios en cabina, calidad y calidez de la tripulación, facilidades para hablar diversos idiomas de los sobrecargos, capacidad para resolver problemas, etcétera. Y los esfuerzos de Conesa Labastida han dado frutos. En efecto, de estar en el indigno lugar 94 en 2016, Aeroméxico bajó al 100 en 2017.

Tercero. A pesar de cobrar más, ahorrar en los servicios mínimos y estar en el último lugar del mundo, las ganancias de Aeroméxico tuvieron una baja de 98% durante 2017 respecto de 2016, de acuerdo con la revista Expansión, especializada en economía (https://expansion.mx/empresas/2018/02/20/las-ganancias-de-aeromexico-van-a-pique-en-2017). ¿Qué pasa en Aeroméxico con esa caída libre en todos los rubros? Y lo anterior a pesar de realizar actos ilícitos o, por lo menos, ajenos por entero a la mínima ética pública, al hacer negocios irregulares con empresas públicas como el Infonavit, el cual ya abordé en este espacio (Proceso 2066). Lo que falta es ahorrar (si no lo están haciendo ya) en mantenimiento al equipo y generar eventualmente pérdidas de vidas humanas, a ese paso que va la empresa bajo la dirección de Conesa.

Cuarto. Diversos lectores me han enviado sus quejas sobre los servicios de Aeroméxico porque escribí sobre ese tema. Las quejas frecuentes son impuntualidad; ausencia de alimentos en demoras durante viajes intercontinentales; mal trato de los sobrecargos; costos excesivos por los mismos servicios en otras aerolíneas, los que no se pueden comprar si es un viaje nacional (porque no se ha abierto el mercado a los llamados vuelos de cabotaje, lo que debería hacerse); uso opaco de ascensos de clase a socios platino y titanio; incremento en los últimos años del número de kilómetros acumulados para viajar; manipulación de los criterios para subir en los niveles de socios premier, entre muchos otros.

Quinto. Pero cuando me imaginé que no podía haber algo peor, Conesa Labastida incurre en delitos graves al desconocer las leyes mexicanas y observar, en cambio, el mandato de la “Ley Federal de Estados Unidos”, con la complacencia de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes. Esto se ha puesto al descubierto en un lamentable caso en perjuicio de la doctora Elba Cruz y Cruz, quien en el vuelo 099 de Aeroméxico, de Shanghái a México, fue increpada y maltratada por el capitán del vuelo, Ángel Goñi, por el “delito” de ir al sanitario; ella fue insultada por el citado capitán Goñi al salir de la instalación sanitaria y verla esperando que se desocupara. No sólo la increpó, sino que le envió un conspicuo aviso de que al llegar a México “se requeriría la presencia de las autoridades federales de los Estados Unidos” por haber supuestamente violado el artículo 14 CFR 121.575, en el cual no hay, como es evidente, la falta o ilícito de esperar a que se ¡desocupe el baño!

Sexto. Con gran valor civil la doctora Cruz interpuso una denuncia en la PGR, con número NA/CDMX/SJAI/0000008/2017, contra delitos presumiblemente cometidos por el señor Ángel Goñi. La doctora Cruz agotó las instancias de Aeroméxico sin recibir respuesta. Al investigar el caso, fuentes de Aeroméxico que me pidieron mantener el anonimato, me dijeron que el capitán Goñi presumiblemente llevaba encargos “especiales” de Conesa y reportaba directamente con él, de ahí –me dicen– la protección al capitán Goñi incluso ante la PGR, por intervención del propio director general de Aeroméxico.

El gobierno mexicano y el Consejo de Administración de Aeroméxico deben hacer una acuciosa revisión de lo que pasa en esa empresa, que no sólo no reconoce la legislación mexicana, que va de mal en peor, sino que puede poner, en cualquier momento, en riesgo la vida de miles de personas si no se da un giro de timón ya.

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