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12 February 2018

Maksim Koloméitsev, un residente de Sochi, tenía planeado ir este domingo a la ciudad de Orsk a bordo del avión An-148, pero a último momento se vio obligado a aplazar el vuelo por una semana por problemas con un taller donde reparaban su auto. "Perdí 10.000 rublos (unos 170 dólares) en el cambio de billetes, pero hallé la vida", escribió Koloméitsev en su página de la red social rusa VK.

El avión en el que iba a viajar se estrelló cerca de la aldea de Stepánovskoe, en el distrito de Rámenski, cerca de la capital rusa. Ninguna de las 71 personas que viajaban a bordo ―entre ellas tres niños― sobrevivió.

Koloméitsev se enteró de la noticia cuando lo llamó un amigo. "En principio no le creí, pensé que estaba bromeando, pensé que había decidido saludarme", ha comentado a RT. Sucede que el 11 de febrero es el día de su cumpleaños, y el regalo del destino que ha recibido este año será el más preciado de su vida.

Cuando finalmente se enteró de lo que había ocurrido, le corrió un temblor por el cuerpo. "Expreso a todos los familiares de los fallecidos mis condolencias, porque en realidad lo ocurrido es terrible. No puedo imaginar si alguien de mis allegados estuviera en ese avión", ha declarado Koloméitsev.

El hombre describe su ausencia en el vuelo siniestrado como una mera coincidencia de circunstancias. "Todos me dicen que he caído de pie, pero no, no es así", ha indicado. "Aquí no se trata de suerte, solamente es terrible", ha agregado.

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