| En Mérida la familia de la seudo periodista presume autos de lujo |
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La familia de Juana Raquel Alvarado Torres habitaba en Mérida cuando menos desde hace 11 años, con una vida aparentemente normal, aunque lo que llamaba la atención de los vecinos eran los autos de lujo que tenían. Los hijos de la familia asistían a una escuela particular en el fraccionamiento Residencial Pensiones. Consultados al respecto, vecinos de la calle 13-1 con 72 de Residencial Pensiones manifestaron que Juana Alvarado Torres llegó a vivir hace unos 11 años, con su marido, sus tres hijos y su madre. Al paso del tiempo esta mujer, conocida como "La Licenciada", puso una estética en una casa de la colonia Prado Norte; del marido se desconoce a qué se dedicaba. Posteriormente, la hija -de unos 25 años- dejó de vivir en la casa familiar, aunque visitaba a sus padres acompañada de su hijo, de unos cinco años de edad. Los vecinos señalan que los dos hijos que vivían en la casa familiar acudían a la escuela particular "Rochavi", ubicada en el mismo fraccionamiento Residencial Pensiones. Incluso uno de ellos -de unos 18 años de edad- ya manejaba una de las camionetas de lujo. La casa fue desocupada hace unos tres meses -Juana Alvarado fue detenida en agosto en Nicaragua- e incluso se llevaron varias cosas en un camión de mudanzas. Los vecinos recuerdan a esta familia como muy tranquila y reservada, ya que sólo saludaban a los vecinos por cortesía y no tenían amistad con ninguno de los habitantes de esa calle. Por su parte, los vecinos de la calle 50 entre 53-F y 55 del fraccionamiento Francisco de Montejo señalaron que en el inmueble cateado vivía una pareja joven que tenía un hijo de unos cinco años de edad. La pareja era reservada y tenía una camioneta de lujo. El personal de una clínica veterinaria mencionó que en una ocasión les dejaron un perro de la raza pug para baño, pero no regresaron a buscarlo sino un mes después. Los vecinos expresaron que esta pareja se fue de la casa hace unos dos meses, y hasta la semana pasada veían a una mujer que ocasionalmente iba a hacer la limpieza. Los habitantes de la calle 8 con 17-B de Vista Alegre manifestaron que el inmueble en cuestión era cuidado por un hombre joven, que iba de vez en cuando a ver el predio, generalmente en las noches, y hacía fiestas con sexoservidoras. También señalaron que las veces que vieron a este sujeto siempre andaba drogado.
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