| Mérida: la madre prensada por el taxi sostén de sus hijos |
|
|
|
|
|||
|
Araceli Castillo Naal, la joven de 28 años de edad que fue atropellada por una camioneta de transporte foráneo la mañana del martes pasado en la calle 64 con 67, y posteriormente falleció la madrugada del miércoles en el hospital O'Horán, era originaria de Puebla y llegó a radicar a Mérida hace tres años. El accidente, como informamos, fue ocasionado por un taxi foráneo de la ruta Hunucmá-Mérida que era conducido por Laureno Koyoc Tec, quien estaba ebrio. La joven sufrió graves heridas al quedar prensada entre el muro de la iglesia de La Candelaria, ubicada en dicha esquina y el vehículo de alquiler. Fue trasladada en estado crítico al O'Horán. De acuerdo con lo que se averiguó, Araceli estaba separada de su pareja y laboraba en supermercados como promotora de sopas instantáneas para poder enviar a una escuela particular a sus hijos, una niña de 6 años y un varón de 10; además, la menor tomaba clases de ballet, por lo que la joven madre se levantaba en horas de la madrugada, desde hacía poco más de dos años, para preparar las tortas y jugos que vendía desde las 6 de la mañana en la esquina donde se registró la tragedia. Tenía planes de contraer matrimonio en breve para proporcionarles a sus hijos la figura paterna. La malograda joven falleció por las severas lesiones que sufrió: fractura de la pelvis, del fémur izquierdo, policontundida y presentó choque hipovolémico (desangrado); estuvo en terapia intensiva en el O'Horán, pero en horas de la madrugada su cuerpo no resistió más y expiró. La causa de muerte fue choque hipovolémico consecuente a politraumatismo. En el Hopital del Issste está hospitalizado Lucio Arturo Canché Pacheco, quien estaba comprando unas tortas a Araceli. Sufrió golpes diversos. El cadáver de Aracely fue identificado por Carlos Ubaldo Castillo Naal, hermano de la fallecida. Consternados, los familiares de Araceli no habían informado a los hijos de la difunta sobre el deceso, pero un pastor de la Primera Iglesia Bautista de Yucatán se presentó en el domicilio y dialogó con los menores, informándoles de la tragedia. El varón tenía una expresión de angustia y preocupación y le rodaban las lágrimas por las mejillas; la niña se mostraba más tranquila, pues por su corta edad aún no comprendía la dramática situación en que se encontraba la familia. El cuerpo era velado en el Cementerio Xoclán y esperaban que llegara de Puebla el progenitor de la difunta para darle sepultura en dicho panteón. Daño a patrimonio histórico Para reparar la barda y el enverjado del atrio de la iglesia de La Candelaria se solicitará la intervención y el peritaje del INAH; además el departamento Jurídico de la Arquidiócesis de Yucatán está siguiendo todas las medidas correspondientes contra el responsable del daño. La iglesia de La Candelaria es una de las más antiguas de Mérida, de manera que la intervención no sólo será del INAH, sino también de la Comisión de Arte Sacro de la Arquidiócesis. Es la segunda ocasión que esa barda es dañada, ya que hace un par de años fue derribada en un choque. La reparación de la barda y el enverjado tendrá que ser prácticamente identifica, ya que no se podrá alterar ningún detalle que date del siglo XVII. Esa estructura es considerada de gran valor histórico y se necesita la licencia del INAH para cualquier trabajo. Se espera que hoy acudan peritos a evaluar los daños y se emita la orden para iniciar los trabajos.
|