| En Yucatán, de indocumentado a prominente transportista |
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Años de lucha y de buscar el inalcanzable sueño americano sin conseguirlo, de volver a su tierra para luchar a lado del hombre que ha sido su ejemplo de entereza y perseverancia, pero sobre todo, de unidad familiar: su padre. Es la historia de Andrés Poot Alonso. “Soy una persona con raíces humildes, que ha conseguido salir adelante con esfuerzo y trabajo, lo que mi padre Lorenzo me inculcó desde pequeño. Provengo de una familia muy unida, la cual, desde que tengo uso de razón, se dedicó a realizar excursiones en Tetiz, de donde soy originario. Así es como empezamos este negocio de transporte turístico, el cual ha ido creciendo, a pesar de los tropiezos económicos que hemos vivido”. Siendo adolescente, fui boxeador amateur. Sin embargo, algunas cuestiones dentro del gremio deportivo lo motivaron a dejarlo para ir en busca del "sueño americano" y estuvo de ilegal en Estados Unidos con apenas 15 años. “Esa decisión la tomé como parte de la iniciativa de formarme, de hacer algo con mi vida, ya que por desgracia no fui muy bueno en la escuela y la abandoné. No podía quedarme a esperar que todo me lo dieran mis padres y decidí irme una temporada a Estados Unidos, en donde, luego de mucho trabajo y esfuerzo, hice algunos ahorros”. “Luego de cinco años de estar fuera de mi tierra, regresé para ver a mis padres. Tenía la intención de volver a viajar al vecino país del norte. Sin embargo, una vez estando con mi familia en Tetiz, mi padre, quien ya tenía un vehículo para brindar excursiones, me pidió ayudarlo para hacer más fuerte el negocio, del cual toda la vida mi familia había dependido”, añadió. Luego aceptó colaborar con su padre “en mi tierra, en donde creo que se me han dado las mejores oportunidades en la vida”, tanto en el aspecto laboral como en el personal. “Al regresar conocí a mi esposa Gloria Canché, quien me dio dos hijos maravillosos, Andrea, de 17 años, y Andrés, de 11”, recuerda. “Luego de mucha lucha, tuvimos el apoyo del entonces gobernador Víctor Cervera Pacheco, quien trajo a Yucatán el Papalote Móvil, lo cual nos sirvió a los pocos transportistas que laborábamos en la entidad para tener bastante trabajo, lo cual hizo que el proyecto familiar de mi padre se concretara: el que cada uno de sus hijos tenga su propio negocio, todos en el ramo turístico. Mi hermano Miguel Poot tiene su propia compañía de transporte turístico, mientras que mi hermana Beatriz cuenta con una pequeña agencia de viajes, y yo soy el administrador de la empresa que con mucho trabajo creó mi papá, aunque también tengo mi propio negocio, de transporte de personal”. Luego, recuerda cómo se conviertió en dirigente de la Asociación Mexicana de Organizaciones de Transporte (Amotac). “Al ver que el panorama no era favorable para el sector turístico, nos dimos a la tarea, junto con otros empresarios del ramo, a trabajar por los intereses conjuntos, eso les dio confianza a mis compañeros para elegirme como dirigente de ese organismo, por el cual nos mantenemos en pie de lucha, sobre todo en estos momentos que la competencia desleal sigue siendo nuestro principal obstáculo para crecer”, concluyó.
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