En Yucatán, la hacienda San Eduardo, única que mantiene la producción de henequén y está abierta a visitantes PDF Print E-mail

alt21/agosto/2012

Localizada en Telchac Pueblo, la hacienda San Eduardo es una de las pocas desfibradoras que aún funcionan en Yucatán, manteniendo viva una parte de la época del "oro verde".

En una jornada se desfibran 100 mil hojas de henequén, es decir, 20 mil por hora, en un proceso de producción constante.

El primer dueño, del que se tiene noticia, fue Pablo Ruiz Jiménez.

Cuando el huracán "Isidore" azotó a la Península, dejó en ruinas el lugar, que posteriormente fue vendido a Raúl Espinoza Ávila, quien la remodeló por completo.

La jornada en la hacienda comienza a las 5:30 de la mañana. Los trabajadores llegan de Dzemul, Telchac Pueblo y otras poblaciones cercanas.

Desde un día anterior, los camiones descargan las hojas de henequén y las colocan junto al elevador.

Con más de 15 años de experiencia en la industria henequenera, Gregorio Vega Flores se encarga de que todo marche bien, ya que este lugar genera 20 empleos directos y otros tantos indirectos.

En las cercanías de la hacienda hay 300 hectáreas sembradas de henequén, lo cual explica su constante producción, aunque también les envían producto de la comisaría de Ucí.

Una vez que la hoja del agave ha pasado por la desfibradora, sigue el turno del acarreador de fibra larga y lleva el sosquil al área de secado, donde permanece cuatro horas, después se mete a la bodega, en donde se empaca y queda listo para su venta.

Hace unos años, una empresa turística vendía recorridos por la hacienda y la presencia de turistas era constante, después desapareció; sin embargo, el lugar está abierto al público, de manera que puede presenciar el proceso de la desfibradora de henequén.


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