| En Mérida, atrapan a 'coyote' y 'coyota' |
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José Alfredo Canché Pareja, que se ostentaba como abogado y cobró más de 12 mil pesos a una mujer para realizar los trámites de la escritura de un predio en Tixkokob, nunca cumplió con el trabajo y tampoco regresó el dinero. El falso licenciado fue detenido por agentes de la Policía Ministerial en cumplimiento de una orden de aprehensión expedida por el Juzgado Segundo Penal por el delito de fraude, denunciado por Ángela Cisneros Ac. En la averiguación previa se menciona que en febrero de 2010 la ahora denunciante estaba en trámites de divorcio de su marido, y como parte del acuerdo para la disolver el vínculo matrimonial ella recibiría un terreno en Tixkokob. La afectada indicó en su denuncia que en una de las diligencias en los Juzgados Familiares, en esta ciudad, se encontró con su vecino Canché Pareja, quien dijo ser Licenciado en Derecho, por lo que le contó del terreno que le entregaría su ex marido, el cual está en la colonia Iturralde de Tixkokob. El caso es que este "abogado" le fue pidiendo cantidades de dinero que alcanzaron la suma de 12 mil pesos, pero nunca cumplió. Por otra parte, Daniel Bravo Flores fue engañado por una estafadora a la que le entregó 10 mil pesos para que le hiciera el trámite de unas placas, pero la "coyota" Balbina Tun Ochoa huyó con el dinero. El ilícito se registró el pasado 12 de mayo, cuando Daniel necesitaba realizar el cambio de propietario y pago de tenencias para realizar el reemplacamiento de la camioneta Cherokeee 2002, por lo que acudió al módulo central de licencias de la SSP, ubicado a un costado de la ex Penitenciaría. Sin embargo, como el trámite le urgía tomó la decisión de acudir a uno de los "coyotes" que tienen controlado el lugar y se dedican a agilizar esos trámites. En el lugar le recomendaron a Balbina, y confiando que era una mujer y que se identificó plenamente con su credencial de elector, se le hizo fácil entregarle todos los documentos y placas del vehículo, además de 10 mil pesos en efectivo para el trámite correspondiente, pero al pasar de los días Daniel ya no supo nada de la "coyota".
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