| Cancún entre altares y vampiros |
|
|
|
|
|||
|
Desde las primeras horas de ayer, los alumnos ingresaron a las escuelas con las manos llenas de ofrendas que colocarían en los altares; a la par, en algunas zonas de Cancún, los padres disfrazaron a sus hijos para llevarlos al festival de halloween. Lidia Rodríguez Díaz, madre de una estudiante de la secundaria Federal 6, mientras ayudaba a su hija a cargar con las ofrendas del Día de Muertos, recordó que cuando era niña pedía calaveritas por las casas. "La calavera tiene hambre, ¿no hay un huesito por ahí? No se lo coman todo; déjenos la mitad, la calavera quiere cenar, cinco de dulce y cinco de sal", era la frase favorita cuando vivía en un pueblo de Michoacán. Algunas escuelas colocaron los altares por respeto a la tradición y para recordar a sus seres queridos que se adelantaron en el camino; otras lo hicieron para participar en concursos y ganar un pase a alguno de los parques temáticos de la Riviera Maya. Este año, 27 planteles participaron en el concurso de altares que organiza la Secretaría de Educación de Quintana Roo (SEQ), por lo que cientos de alumnos y maestros se esmeraron en la confección de los altares. Mireya Manzanilla Estrada, directora de la Federal 6, explicó que en el plantel este año montaron dos altares: uno mestizo, y otro representativo de las costumbres de la Península de Yucatán. El mestizo fue una fusión de las creencias de Oaxaca y Chiapas, esto a elección de los alumnos, ya que la mayoría son de estos dos estados. En el altar regional yucateco, como es la costumbre, se montó en una palapa donde se encuentran unas niñas vestidas con el huipil, quienes están rezando a las ánimas solitarias para dirigirlas a un mejor mundo; estos rezos son en lengua maya. Los altares muestran las fotos de los personajes o héroes de la historia, mismos que le dan nombre a las escuelas; en otros planteles, se permitió a los alumnos llevar alguna imagen de un ser querido o de su admiración, lógicamente, que haya fallecido. En algunas escuelas colocaron leña para cocer el atole, y algunas alumnas representaron a mujeres haciendo tortillas de nixtamal; en otras, montaron tumbas o pequeños cementerios. A los altares en las escuelas no les faltaron los dulces, flores, el licor, pulque, tamales de chile con carne, calaveras de azúcar, flores de cempasúchil, agua y sal; además de los platillos tradicionales, como el mole, la barbacoa, y tamales de la región. Pero mientras en unas escuelas se esfuerzan por preservar las tradiciones, en algunos hogares, a causa de la publicidad, los niños se acoplan a las costumbres extranjeras; algunas veces en detrimento de la tradición mexicana, comentó la docente en servicio.
|