| En Cancún, la 'facenovela' del hijo de una juez |
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Hasta el mediodía de ayer, el hijo de una juez de distrito, Fernando López Nava, de 25 años, continuaba detenido en el área de celdas de la Policía Judicial; el Ministerio Público continuaba realizando las investigaciones pertinentes en su contra por cometer el delito de lesiones en agravio de su pareja sentimental V. R. C. El lunes circulaban versiones de que el hijo de la juez segundo de distrito Ana María Nava Ortega, saldría libre bajo fianza en cuestión de unas cuantas horas. V. R. C., de 20 años se presentó en el transcurso del día al Ministerio Público para interponer su denuncia en contra de López Nava; la agredida fue valorada por un médico legista quien determinó que la joven presentaba un hematoma en uno de sus ojos y una fractura parcial en uno de sus dientes. Sus lesiones ocurrieron en el interior de la torre Vancouver de Malecón Las Américas, al parecer un escenario en donde ocurren incidentes amorosos. Este lugar fue el escenario del asesinato de un hombre a manos de su novia, en este año, y fue en el lobby de ese lujoso condominio donde la Policía Municipal detuvo a López Nava después de golpear a su novia. Fuentes cercanas a la pareja señalaron que "hay gato encerrado" dentro del caso, pues en realidad el presunto golpeador le propinó un puñetazo en el rostro pero sin causar lesiones, situación que aprovechó la víctima para tratar de sacar ventaja económica. El altercado desató furor en las redes sociales, en donde predominaron los motes despectivos hacia el joven y la presunta impunidad existente dada su influencia familiar dentro de la justicia. Fue precisamente en su página de Facebook donde se pudo corroborar que la víctima, V. R. C., expresaba su conmoción por el incidente y agradecía a sus amigos por la preocupación: "Gracias a todos por preocuparse besitos, mi muela y mi cara esta en recuperación". Apenas la semana pasada la pareja compartía el goce y lujo de su relación: fotos de su reciente viaje veraniego a Las Vegas, cenas recurrentes en el restaurante "Harry's" y paseos en lujosos yates permitían entrever el estatus de su relación.
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