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23/octubre/2012
La noche del domingo llegó a este centro vacacional la princesa, Maha-Al Sudairi, hija del Rey de Arabia Saudita Abdulá Bin Abdelaziz, acompañada por un séquito de 60 empleados, sirvientes, amigos y colaboradores, que complicaron el tránsito en las puertas del llegada del aeropuerto, por el número de maletas sujetas a revisión fiscal, según publica Telediario en su portal web.
El personal del Instituto Nacional de Migración también se vio en dificultades para expedir visados y documentos de internación. La población de Arabia es restringida en nuestro país. Sólo se revisó una parte y en la madrugada se suspendió para atender pasajeros que esperaban de los vuelos cotidianos, informó el Aeropuerto Internacional de Cancún.
La princesa Maha al-Sudairi es esposa repudiada del príncipe heredero del reino saudita Nayef Ben Abdel Aziz. Es conocida en Europa por su costumbre de arrasar en boutiques y hoteles de gran lujo sin pagar o hacerlo con cheques sin fondos.
Reside en un palacio que le asignó el rey Abdalá, en Ryad, pero la princesa se pasea por todo el mundo. En París, en junio pasado, protagonizó un escándalo al tratar de salir del sofisticado hotel Shangri-La, cerca de la torre Eiffel, en donde se hospedaba desde diciembre, dejando sin pagar una factura de dieciseis millones de euros.
Sin embargo, personal del hotel, alertado de la fama de la princesa, interceptó a la comitiva, llamó la policía y a la embajada saudí. Finalmente, el Rey ordenó pagar la cuenta por el alquiler de seis meses, desde el 23 de diciembre, del séptimo piso completo, con 41 suites y habitaciones, a 20 mil euros por noche.
En 2009, la princesa se dio a conocer cuando se encerró en su suite de otro de los más exclusivos hoteles parisinos, el George V, furiosos comerciantes exigían el pago de facturas por deudas acumuladas de 15 de millones de euros, de los que hasta ahora solo ha pagado una parte.
La firma de modas Key Largo recurrió a la vía legal para obtener el pago de 89 mil euros, por joyas, perfumes, vestidos y lencería que no pagaba la princesa. Antes recurrieron a la vía diplomática y lograron recuperar unos 50 mil euros.
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