Un planeta llamado Theia, colisionó contra la Tierra hace 4.500 millones de años cuando el Sistema Solar aún estaba comenzando a constituirse, de este choque surgió la Luna, que sirvió como protección para la Tierra de los meteoritos; además de estabilizar y ralentizar su órbita para evitar un clima dañino para el desarrollo de vida compleja.
Investigadores de la Universidad Washington en San Luis, Estados Unidos, analizaron rocas lunares tomadas por astronautas del programa Apolo y descubrieron que había mayor presencia que en la Tierra de una clase de Cinc más pesado.
El estudio explica que la colisión de la Tierra con Theia provocó temperaturas muy elevadas que parte de ambos cuerpos se evaporaron y el Cinc quedó en una corona de escombros en la órbita terrestre y terminaron formando la Luna.