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03/octubre/2012
El “outsourcing”, una palabra bastante desagradable para los empleados, a pesar que ellos no saben ni de que ese trata.
Esteban sirve el café a los senadores en la sede de la Cámara alta. Él no lo sabe, pero le ha llevando bebida y galletas a líderes sindicales como Isaías González, de la CROC, o Carlos Romero Deschamps, de los petroleros.
"Nos pagan 170 pesos el día, pero sólo de pasaje me gasto 40 pesos diarios hasta el Estado de México, no tenemos seguro ni contrato, si nos accidentamos nadie responde, si nos quejamos... Ni nos quejamos porque nos despiden", comentó Esteban, un joven de 24 años y con una familia que mantener.
Como no, los senadores no iban a ser los protagonistas de la reforma laboral, si ellos la venían ejecutando desde mucho tiempo atrás, Esteban y 300 trabajadores más, laboran bajo el esquema de "outsourcing”.
El outsourcing establece que los trabajadores no tiene derecho a seguridad social, antigüedad y carecen de certidumbre, pues sus contratos son mensuales, no tienen derecho a liquidación en caso de despido y deben obedecer ciertas reglas que, los mantienen en un estado de "semiesclavitud".
Prácticamente estos trabajadores tienen prohibido dirigirle la palabra a los legisladores y, como carecen de un espacio para consumir sus alimentos, en muchas ocasiones tienen que hacerlo en la vía pública, en los rincones del nuevo edificio, junto a los baños o sentados en el piso, en los espacios destinados para colocar la basura.
Además estos jóvenes molestos por tanta injusticia comentaron que, han laborado más de 7 horas extras ya que los senadores se extienden en sus “discusiones”, y se supone estas mismas serán pagadas sin embargo les hacen trampa ya que firman en una lista de entrada y salida y ya van varias veces que 'pierden' la lista o se equivocan y la vuelen a hacer, y no les permiten poner el número de horas extras.
Aseguró que los periodos vacacionales de los trabajadores son decididos de manera discrecional y que en ocasiones son obligados a realizar jornadas laborales dobles cuando alguno de sus compañeros se ausenta.
Es grosera la comparación pero estos jóvenes tendrían que laborar durante 4 años seguidos, para poder reunir lo que gana un senador en un mes.
Para concluir, La reforma laboral es desconocida para ellos. No les interesa, no aspiran a tener más derechos para formar su patrimonio.
En palabras de uno de estos trabajadores: "Aguantamos que nos hagan de todo, malos tratos, que tarden en pagarnos, porque es difícil encontrar trabajo, pero lo bueno de aquí es que le puedes caer bien a un senador y que te jale a trabajar para él, así hay unos que eran meseros y ahora choferes, con mejor pago.
El autoestima de estos jóvenes esta por el suelo, gracias al internet y a la redes sociales no es difícil enterarse, que de acuerdo con los reportes oficiales del Senado, los legisladores gastaron el año pasado más de 14.86 millones de pesos en servicios de limpieza, instalación, reparación, mantenimiento y conservación.
¿Y entonces donde esta invertida esta cifra?, muchos saben la respuesta pero no hay como sustentarla, lo único que si podemos asegurar es que dichos trabajadores laboran en condiciones deplorables.
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